
Este miércoles al mediodía, dos personas enmascaradas y vestidas de negro escalaron sin permiso ni equipo visible de protección hasta la cima del Empire State Building, uno de los íconos neoyorquinos que alcanza los 1,454 pies con su torre de transmisión.
Alrededor de las 12:00 p.m., Angela Nikolau e Ivan Beerkus —identificados gracias a sus redes sociales— sorprendieron a autoridades, visitantes y transeúntes al desplegar una pancarta negra con letras blancas que decía: “Cuando el poder del amor vence al amor al poder, el mundo conoce la paz”.
Pero la protesta no terminó ahí. Tras colocar el mensaje, uno de ellos se arrodilló y propuso matrimonio, sellando el momento con un beso en la cima del rascacielos.
Lo curioso es que, hasta ahora, no se sabe cómo lograron evadir las medidas de seguridad para llegar a la aguja del edificio, que mide 1,250 pies de altura solo en su estructura principal. A las 12:45 p.m., ambos seguían aferrados sin que se reportara una intervención inmediata.
Este acto, que combina activismo y romanticismo, nos recuerda que a veces las formas tradicionales de protesta se reinventan, y que la búsqueda de la paz puede tomar caminos inesperados. En un mundo donde la movilidad y la visibilidad son clave, iniciativas como el cablebús o teleférico en ciudades como Puebla buscan justamente conectar puntos altos y bajos, facilitando el acceso y la integración social, algo que, aunque muy distinto, también apuesta por derribar barreras.
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