HomeNacional¿Explotación o empoderamiento? La verdad detrás de las camisetas bordadas del Mundial en Naupan

¿Explotación o empoderamiento? La verdad detrás de las camisetas bordadas del Mundial en Naupan

El pasado 31 de mayo, en el pequeño pueblo nahua de Naupan, en lo alto de las montañas del centro
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El pasado 31 de mayo, en el pequeño pueblo nahua de Naupan, en lo alto de las montañas del centro de México, se vivió un episodio que puso en el centro del debate nacional la producción artesanal de las camisetas de la selección mexicana para el Mundial.

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    Todo comenzó como una historia con potencial para conectar tradición y modernidad: Someone Somewhere, una empresa mexicana, propuso que las camisetas fueran bordadas por artesanas indígenas. Dos años después, en colaboración con Adidas, 150 mujeres nahuas participaron en la elaboración de estas piezas, que se vendieron rápidamente a más de 200 dólares cada una.

    Sin embargo, la narrativa dio un giro cuando activistas como Luz Valdez denunciaron en redes sociales que las artesanas eran explotadas, acusándolas de recibir apenas 36 pesos (2,06 dólares) por hora, menos del salario mínimo, y de perder sus técnicas tradicionales en favor de métodos contemporáneos. Estas afirmaciones se viralizaron, generando indignación y cobertura mediática.

    Pero, ¿qué dicen las propias artesanas? En Naupan, las mujeres que bordan las camisetas aseguran que el trabajo es justo y flexible, y que les ha permitido mejorar su calidad de vida. Algunas expresaron:

    – “Venimos las horas que queremos” (Micaela Pérez, 41 años).
    – “Yo he salido adelante con mis hijos” (Anabel Guzmán, 35 años).
    – “Si realmente todas esas personas que hacen esos comentarios se tomaran el tiempo de venir a platicar con nosotras, se darían cuenta de que no estamos siendo explotadas” (Betty Alonso, 28 años).

    Además, temen que la polémica aleje futuras oportunidades laborales, ya que el proyecto es temporal y el fin del Mundial las obligaría a regresar a trabajos agrícolas más duros y peor remunerados.

    Desde Someone Somewhere, su director ejecutivo, Antonio Nuño, mostró nóminas que respaldan que las artesanas reciben un pago superior a los 36 pesos por hora, con bonos adicionales por eficiencia y capacitación, aunque pidió discreción para evitar riesgos en la comunidad.

    Este caso pone sobre la mesa la complejidad de valorar proyectos que buscan combinar tradición, economía local y mercado global. Más allá de la polémica, las voces de las propias artesanas de Naupan invitan a mirar con cuidado y respeto el impacto real de estas iniciativas en sus vidas.

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