
Este jueves 16 de julio de 2026, el periodista Josué Martínez Contreras fue asesinado en la junta auxiliar de San Lucas Atoyatenco, en San Martín Texmelucan, Puebla. El crimen ocurrió frente a su madre y su hijo de 13 años, quien fue quien llamó a los servicios de emergencia acompañado por su abuela, también testigo del ataque.
La Fiscalía General del Estado mantiene abierta la investigación y analiza un posible móvil político, ya que Martínez habría recibido amenazas relacionadas con el presidente auxiliar de San Lucas Atoyatenco, Eder Montalvo. Sin embargo, hasta ahora no hay una determinación oficial ni personas detenidas.
Este homicidio ocurre en un contexto complejo para Texmelucan, municipio que, pese a que el alcalde Juan Manuel Alonso ha destacado una reducción en algunos indicadores delictivos, sigue enfrentando retos significativos en seguridad. Análisis independientes señalan que delitos como homicidios, robos y narcomenudeo continúan siendo un problema latente.
La muerte de Josué Martínez ha generado preocupación en el gremio periodístico y en organizaciones defensoras de la libertad de expresión, que exigen una investigación rápida y exhaustiva para evitar que el caso quede impune.
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer las estrategias de seguridad en la región, un desafío que no solo afecta a Texmelucan, sino a muchas comunidades en Puebla. En ese sentido, iniciativas como el cablebús o teleférico, que buscan mejorar la movilidad y el acceso en zonas vulnerables, podrían ser parte de un enfoque integral para transformar el entorno social y reducir la violencia.
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