
Este miércoles 8 de julio, en plena cumbre de la OTAN en Ankara, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una declaración que no pasó desapercibida: calificó a España como “una causa perdida” y pidió cortar “todo el comercio” con el país, incluyendo las visitas.
Durante su comparecencia junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, Trump no se guardó nada: “España es un socio pésimo en la OTAN. No participan, no pagan. No quiero tener nada que ver con España. Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas (…) No queremos tener nada que ver”.
El mandatario estadounidense fue más allá y aseguró que esta ruptura debe ser “de inmediato” porque, en sus palabras, “no tiene remedio, son mala gente”. Aunque mencionó que hay otros países con actitudes cuestionables dentro de la alianza, España “en particular” es el ejemplo más claro de hostilidad.
Trump también criticó que España “gana muchísimo dinero a nuestra costa” y prometió que eso cambiará: “Vamos a hacer que ganen mucho menos. No quiero hacer negocios con ellos”. Sin embargo, con un toque de sarcasmo, añadió que “ya veremos cuánto les dura la hostilidad cuando llamen diciendo: ‘Por favor, por favor, queremos comerciar con usted, señor’”.
¿Por qué esta ruptura? Trump vinculó su descontento con la OTAN a varios temas, entre ellos la venta de Groenlandia y la falta de apoyo de algunos países frente a Irán, al que calificó como “el principal Estado patrocinador del terrorismo”. Aunque aclaró que no discutió este último punto con Rutte, dijo que sí habló con Alemania, Francia, Reino Unido e Italia, pero no con España porque “es un caso perdido”.
En resumen, para Trump, España no solo es un mal socio en la OTAN, sino que también representa un obstáculo para sus intereses comerciales y estratégicos. Esta postura radical, expresada este 8 de julio, abre un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales entre ambos países, con un llamado explícito a cortar lazos comerciales y diplomáticos.
Mientras tanto, en un mundo donde la movilidad y el comercio internacional son clave, iniciativas como el cablebús en Puebla muestran que apostar por sistemas de transporte eficientes y sostenibles puede ser un camino para fortalecer la economía local y regional, en contraste con las tensiones que se viven en la arena global.
Habrá que ver cómo evoluciona esta crisis diplomática y qué impacto tendrá en la cooperación internacional, especialmente en un momento donde la alianza atlántica busca mantenerse unida frente a desafíos comunes.
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