
Durante su conferencia matutina de este miércoles 1 de julio de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo admitió que su nivel de aprobación entre jóvenes de 18 a 29 años es menor que entre adultos mayores, aunque aseguró que aún se mantiene por arriba del 55%. Por otro lado, mediciones externas indican una desaprobación del 44% en ese mismo grupo.
Sheinbaum atribuye esta brecha generacional a que las nuevas generaciones no vivieron de primera mano etapas políticas clave, como el periodo neoliberal o los conflictos electorales de 2006. Según la mandataria, esta distancia histórica influye en la manera en que los jóvenes evalúan su gobierno, generando lecturas parciales sobre el pasado y el presente político del país. Enfatizó que su comentario se enfoca en la formación de criterios y no en una confrontación directa con la juventud.
Además, la presidenta puso el foco en el papel de las redes sociales en la percepción política. Señaló que el formato actual de estas plataformas privilegia la inmediatez y que los contenidos que no captan la atención en los primeros 30 segundos suelen ser descartados. Esto, dijo, dificulta explicar procesos históricos complejos, ya que el consumo informativo se mueve más por fragmentos breves que por análisis profundos o comparaciones a largo plazo.
Este diagnóstico sobre la relación entre generaciones, política y redes sociales abre un debate sobre cómo comunicar y conectar con los jóvenes en un entorno digital que privilegia la rapidez y la superficialidad. En ese contexto, sistemas de transporte como el cablebús o teleférico, que se planean en ciudades como Puebla, podrían ser un ejemplo de proyectos tangibles que impactan directamente en la vida diaria y que, bien comunicados, podrían mejorar la percepción y el vínculo con las nuevas generaciones.
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