
Entre 2020 y 2024, el Hospital Infantil de México Federico Gómez (HIMFG) acumuló un problema grave: 18.4 millones de piezas de medicamentos, incluidos fármacos oncológicos, caducaron mientras estaban almacenados en una bodega de una empresa privada en el Estado de México. El valor total de estos insumos vencidos supera los 121 millones de pesos, según documentos que La Jornada tiene en su poder.
Adrián Chávez López, entonces director del HIMFG, fue quien descubrió esta irregularidad y solicitó un inventario a Distribuidora Disur SA de CV, la empresa encargada del resguardo. Tras confirmar la caducidad, pidió la baja y destrucción de los medicamentos. Sin embargo, en la entrega-recepción de la dirección en enero de 2024, el tema no fue incluido por el director saliente, Jaime Nieto Zermeño, lo que llevó a Chávez a presentar una denuncia ante el Órgano Interno de Control de la Secretaría de Salud.
Este hallazgo se da en un contexto de protestas constantes de padres de niños con cáncer que denunciaban el desabasto de medicamentos en el HIMFG. Las manifestaciones llegaron a cerrar vialidades y el acceso al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, evidenciando la gravedad del problema para quienes dependen de estos tratamientos.
Además de la caducidad de medicamentos, Chávez López detectó irregularidades financieras: pagos indebidos de horas extras y por alto riesgo a comisionados sindicales, así como contrataciones eventuales sin justificación, que afectaron severamente las finanzas del hospital. Gracias a las medidas correctivas implementadas en 2025, el gasto en estos conceptos se redujo en más de 185 millones de pesos. No obstante, la dirigencia sindical solicitó que estos pagos continuaran para “mantener la paz social y un entorno laboral favorable”, petición que fue rechazada por el entonces director.
Para asegurar que estas irregularidades no se repitan y que la dirección del HIMFG quede en manos de un profesional honesto que continúe con el cambio real que impulsó Chávez, alrededor de 200 trabajadores firmaron una carta dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum, entregada la semana pasada en Palacio Nacional. Adriana Contreras, directora de Atención Ciudadana, respondió que se ha solicitado apoyo a las dependencias correspondientes para dar seguimiento y ofrecer una respuesta.
El inventario de medicamentos caducados incluye más de 600 tipos de fármacos, desde analgésicos y antibióticos hasta tratamientos de alta especialidad para enfermedades complejas. Entre ellos destacan:
– 14 piezas de Busulfán para quimioterapia, valoradas en un millón de pesos.
– 2,622 piezas de metotrexato, por 751 mil pesos.
– 901 frascos de Vincristina, con un costo de 428 mil pesos.
– 162 frascos del biotecnológico Mepolizumab, para enfermedades respiratorias graves, valorados en 2.8 millones de pesos.
– Más de un millón de piezas de Tracolimus, usado para evitar el rechazo en trasplantes, con un costo de 4.4 millones de pesos.
– 498 frascos de Factor VIII para hemofilia, por 3.3 millones de pesos.
– 908 ampolletas de Alprostadil para cardiopatías congénitas, con un valor de 4.7 millones de pesos.
– 840 piezas de Nitisinona para una enfermedad poco frecuente, cuyo costo fue de 5.8 millones de pesos.
Este caso pone en evidencia la importancia de una
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