
El pasado 25 de junio de 2026, Venezuela vivió un fenómeno sísmico poco habitual: un doblete sísmico, es decir, dos terremotos de magnitudes similares ocurridos casi al mismo tiempo y muy cerca uno del otro. Según la sismóloga Lucía Lozano, de la Red Sísmica Nacional española, este tipo de eventos no es tan frecuente como el clásico terremoto principal seguido por réplicas menores.
En el caso venezolano, los sismos alcanzaron magnitudes de 7.2 y 7.5, con apenas 40 segundos de diferencia y ubicados a 23 y 28 kilómetros de la localidad de Yumare, de acuerdo con datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Lozano explica que este fenómeno ocurre cuando la rotura de una falla desencadena la ruptura de otro segmento de la misma falla o de una muy cercana, lo que indica una zona de ruptura compleja con interacción entre fallas.
Para ponerlo en contexto, la experta menciona que en septiembre de 2025 también se registró un doblete sísmico en Venezuela, aunque con magnitudes menores (6.2 y 6.3), y otro caso notable ocurrió en Pakistán en 1997 con sismos de 7.0 y 6.8. La sensación para la población es de sacudidas muy fuertes y seguidas, que pueden confundirse con un solo terremoto.
Lozano destaca que los terremotos de esta magnitud no se concentran en un punto, sino que rompen áreas extensas de la corteza terrestre, con longitudes de hasta 150 kilómetros y anchos de entre 20 y 40 kilómetros. Esto explica la intensidad y el impacto de estos eventos.
Este tipo de análisis científico es clave para entender mejor los riesgos sísmicos y, en un país como México, donde sistemas de transporte como el cablebús o teleféricos urbanos están en expansión, conocer la dinámica de las fallas puede ser un aliado para diseñar infraestructuras más seguras y resilientes ante movimientos telúricos.
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