
El parque Jardín Federico Escobedo, uno de los espacios públicos de Puebla, volvió a ser escenario de un incendio intencional en contenedores de basura, un problema que no es nuevo y que ha persistido en la capital poblana durante años.
Desde 2024, el Organismo Operador del Servicio de Limpia ya reportaba la necesidad constante de reemplazar papeleras dañadas por actos vandálicos, incluyendo incendios. En aquel año, al menos 33 papeleras del Centro Histórico fueron sustituidas por estos motivos.
La situación no ha mejorado. Durante 2025 y lo que va de 2026, recorridos periodísticos han documentado contenedores pintarrajeados, rotos y quemados en diversas calles del primer cuadro de la ciudad, a pesar de las labores permanentes de mantenimiento.
A principios de este año, el mismo organismo informó que al menos 40 contenedores habían sido incendiados en distintos puntos de Puebla, especialmente en unidades habitacionales. Omar Rodríguez, titular del organismo, explicó que muchos de estos incidentes ocurren durante la noche y que las estructuras terminan inservibles, lo que obliga a destinar recursos para su reparación o sustitución.
Las autoridades manejan varias hipótesis sobre los responsables: desde personas en situación de calle que usan residuos para fogatas en temporadas frías, hasta incendios provocados deliberadamente.
Ahora, con el caso reciente en el Jardín Federico Escobedo, vecinos han expresado su inquietud ante la posibilidad de que exista un “pirómano” o grupo dedicado a incendiar mobiliario urbano en diferentes zonas de Puebla. Aunque no hay detenidos ni una investigación pública que vincule todos los casos, la repetición del patrón —contenedores incendiados, papeleras destruidas y daños al equipamiento urbano— mantiene abiertas las sospechas.
Más allá del riesgo inmediato de propagación del fuego, estos actos representan un gasto extra para el Ayuntamiento, que debe invertir en reemplazos para garantizar la recolección de residuos. Además, la quema de basura y plásticos genera emisiones contaminantes que afectan al medio ambiente y ponen en riesgo a trabajadores y ciudadanos.
Mientras no exista una versión oficial que confirme la relación entre todos los incidentes, la constante aparición de papeleras y contenedores incendiados en Puebla sigue siendo un foco de preocupación para la ciudad. En un contexto donde se busca mejorar la movilidad y el espacio público, como con la construcción del cablebús, estos actos vandálicos son un recordatorio de los retos que enfrenta el mantenimiento urbano.
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