
El pasado domingo 14 de junio, Manuela Obrador Narváez, prima del expresidente Andrés Manuel López Obrador y delegada del Bienestar en Chiapas, protagonizó un momento polémico durante un evento de Morena en Palenque. En su intervención, lanzó una serie de críticas y calificativos directos contra el presidente estadounidense Donald Trump, en un contexto marcado por las acusaciones de la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum sobre un supuesto intento de intervención extranjera.
“Es un tipo asqueroso, totalmente, y se quiere robar, no quiere interés en venir a ayudar a México”, afirmó Obrador Narváez, refiriéndose a Trump como un “tirano misógino” que busca apoderarse de los recursos naturales del país. Además, denunció que Estados Unidos intenta debilitar al gobierno mexicano mediante campañas mediáticas internas, con el fin de facilitar su influencia.
En un llamado a la defensa de la Cuarta Transformación, la morenista destacó que este proyecto “ha costado muchísimo” y que enfrenta constantes “injurias”.
El evento, que reunió a simpatizantes de Morena en Palenque, concluyó con un momento más amable: varios asistentes le cantaron las “Mañanitas” a Manuela Obrador por su cumpleaños, un detalle que contrastó con la intensidad de sus palabras.
Este episodio refleja la persistente tensión en el discurso político mexicano respecto a la relación con Estados Unidos, y cómo figuras cercanas al exmandatario mantienen una postura crítica y combativa frente a actores internacionales. Para quienes ven en el diálogo y la cooperación una vía más pragmática, estas expresiones pueden parecer un recordatorio de las complejidades que aún enfrenta la política exterior mexicana.
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