
En menos de una semana, cuatro homicidios en Culiacán, Sinaloa, han tenido un detalle en común que ha encendido las alarmas entre la población: la presencia de peluches de cerditos rosas junto a las víctimas.
El primer caso ocurrió el 15 de mayo en el sector Infonavit Solidaridad, donde fue encontrado el cuerpo de Carlos René, un joven de 17 años, acompañado de uno de estos muñecos. Apenas 48 horas después, en la colonia Rubén Jaramillo, Cristian Emanuel, también de 17 años, fue hallado en circunstancias similares.
La cadena continuó el 20 de mayo en un hotel de la zona del Mercadito Rafael Buelna, y un día después, el 21 de mayo, un conductor fue atacado a balazos en la colonia Miguel Hidalgo; en ambos casos, el peluche rosa apareció en la escena del crimen.
Este patrón recuerda a símbolos usados en la narcoguerra, como sombreros y cajas de pizza, que servían para marcar territorios o enviar mensajes entre grupos delictivos. Sin embargo, las autoridades aún no han confirmado si estos cuatro asesinatos están relacionados ni cuál es la línea de investigación principal.
La aparición de estos cerditos rosas ha sido vinculada con el asesinato de la influencer Valeria Márquez, ocurrido el 13 de mayo de 2025 en Zapopan, Jalisco. En ese caso, la joven recibió un peluche y una bebida fría momentos antes de ser atacada por un hombre disfrazado de repartidor durante una transmisión en vivo.
Aunque la conexión entre estos hechos no está confirmada, la recurrencia del peluche rosa sugiere que podría tratarse de una nueva señal o distintivo utilizado por grupos criminales para enviar mensajes o marcar sus acciones.
Mientras tanto, la comunidad de Sinaloa observa con preocupación este fenómeno, que añade un nuevo capítulo a la compleja historia de violencia en la región.
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