
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó este martes 14 de julio de 2026 que no ha tenido contacto personal con Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, desde que a finales de abril de este año Estados Unidos presentó una solicitud provisional para su extradición. En su conferencia matutina, la mandataria evitó adelantar si Rocha Moya regresará al cargo, pese a que su administración sostiene que no hay pruebas en su contra.
Sheinbaum explicó que la Fiscalía General de la República (FGR) sigue investigando el caso y que, aunque ha recibido información parcial, aún no se ha dado un informe completo al público. “Nos ha dado alguna información, no toda, y le hemos pedido que lo informe al pueblo de México”, dijo.
Sobre la acusación presentada por la Fiscalía de Distrito Sur de Nueva York, la presidenta aclaró que su gobierno no ha recibido evidencias concretas y que el plazo para resolver este tipo de casos, marcado en el tratado de extradición, no aplica en la Constitución de Sinaloa. Por ello, será Rocha Moya quien decida sus próximos pasos mientras se esperan las pruebas estadounidenses.
En un tono que busca equilibrio, Sheinbaum subrayó: “No vamos a cubrir a nadie, pero tampoco vamos a acusar sin pruebas. Para eso está la Fiscalía General de la República”. Recordó además que, cuando se dio a conocer la acusación, pidió al gobernador con licencia que aclarara su situación públicamente, lo que Rocha Moya hizo mediante un comunicado.
Este episodio pone en evidencia la complejidad política y legal que rodea a funcionarios con procesos internacionales abiertos, y la prudencia con la que el gobierno federal maneja la información mientras se esperan resultados claros.
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