
El martes 9 de junio de 2026, Mikel Arriola, presidente de la Federación Mexicana de Futbol Asociación (FMF), y el empresario Ricardo Salinas Pliego sostuvieron una reunión que desató polémica en redes sociales. La controversia surgió luego de que Salinas Pliego compartiera en su cuenta de X que Arriola lo había invitado al partido inaugural del Mundial 2026, programado para el viernes 12 de junio, en representación de “los mexicanos trabajadores y de bien”.
Sin embargo, Arriola aclaró este miércoles 10 de junio que no hubo ninguna invitación especial ni connotación política en el encuentro. Según explicó en un mensaje en redes sociales, la reunión fue parte de su “función institucional”, dado que Salinas Pliego representa a Grupo Salinas en la FMF por las transmisiones de partidos a través de TV Azteca.
El presidente de la FMF enfatizó que el organismo no interviene en la vida política del país, desmarcándose de cualquier interpretación extradeportiva. Esta aclaración cobra relevancia en un contexto donde Salinas Pliego, conocido por su postura de ultraderecha, ha amenazado con convocar protestas violentas contra el Gobierno mexicano de izquierda, al que ha declarado la guerra abierta.
El empresario incluso mencionó la posibilidad de una huelga como forma de resistencia, en un evento público reciente. Esta semana, la reunión con Arriola se suma a la compleja relación entre el deporte, los medios y la política en México, justo antes de que el Mundial 2026 arranque con el partido entre México y Sudáfrica.
Para los seguidores del futbol y la sociedad en general, este episodio es un recordatorio de cómo los grandes eventos deportivos pueden cruzarse con intereses empresariales y políticos, aunque en esta ocasión la FMF haya buscado mantener el foco en el deporte.
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